Con la reciente aprobación de la modificación a la Ley 19.628 sobre Protección de Datos Personales, Chile avanza hacia un nuevo esquema que permitirá incorporar datos positivos en el análisis crediticio. Esto implica que las personas no solo serán consideradas por sus obligaciones pendientes, sino también por sus pagos oportunos y su comportamiento financiero responsable. De esta manera, el sistema podrá reconocer una visión más completa de su trayectoria y perfil crediticio.
La implementación de información positiva abre nuevas oportunidades para impulsar la inclusión financiera de las mujeres. Al integrar datos que reflejan disciplina, cumplimiento y estabilidad en el tiempo, se logra un panorama más amplio de su comportamiento financiero. Esto facilita evaluaciones más equilibradas y genera un mayor acceso a alternativas crediticias para quienes mantienen prácticas responsables en su vida financiera.
“La incorporación de datos positivos permite contar con una visión más completa y precisa del comportamiento crediticio. Al integrar información de cumplimiento y responsabilidad, se amplían las oportunidades de acceso al crédito sin aumentar el riesgo. Para muchas mujeres, esto significa que su disciplina financiera se refleja de manera más justa, facilitando un acceso más equilibrado a nuevas oportunidades”, Ingrid Barahona, Chief Data Officer de Experian Chile.
¿Qué significa la información positiva para la inclusión financiera de las mujeres?
En distintos mercados de la región se observa una tendencia constante: las mujeres suelen mostrar niveles de cumplimiento y disciplina financiera muy altos, pero no siempre esta buena gestión se refleja de forma completa en las evaluaciones crediticias. La incorporación de información positiva permite que esa constancia y responsabilidad se valoren de manera más precisa, ampliando el acceso a productos y condiciones más favorables.
La incorporación de información positiva en los historiales crediticios permitirá:
- Que más mujeres accedan a productos financieros en mejores condiciones, especialmente aquellas que están iniciando su trayectoria crediticia.
- Evaluaciones más completas por parte de las entidades financieras, considerando cumplimiento, disciplina de pago y estabilidad en el tiempo.
- Reducir el impacto de eventos puntuales en el historial financiero.
- Que el buen comportamiento se traduzca en mejores oportunidades, como cupos mayores, mejores tasas y productos más competitivos.
La experiencia regional: mujeres cada vez más presentes en el sistema financiero
Históricamente, en varios países las mujeres han tenido menor acceso al crédito que los hombres; sin embargo, esta tendencia está cambiando en la medida en que los sistemas incorporan más y mejor información para evaluar el comportamiento financiero.
En Perú, por ejemplo, más de 6,1 millones de mujeres cuentan hoy con algún tipo de crédito en el sistema financiero regulado, lo que representa cerca de la mitad del total y un crecimiento del 10 % frente a inicios de 2025.
[1] En Colombia, donde la información positiva es un componente estructural del sistema crediticio, se observa un aumento significativo en la participación femenina: durante 2024, las mujeres accedieron al 60 % de los créditos otorgados, superando en un 33 % la proporción que les correspondería según su participación poblacional.
[2] Este protagonismo se refleja especialmente en productos como el microcrédito, la tarjeta de crédito y los créditos de libre inversión, donde las mujeres incluso duplican en participación a los hombres.
Este avance también se refleja en el crecimiento sostenido del emprendimiento femenino en Perú, como resultado de un entorno cada vez más inclusivo y formalizado. A enero de 2026, más de 1,2 millones de mujeres cuentan con educación superior y más de 422 mil ejercen como representantes legales de empresas, asumiendo responsabilidades de gestión ante entidades públicas y privadas.
[3] Esta autonomía financiera impulsa nuevas oportunidades: actualmente, más de 54 mil mujeres emprendedoras acceden a financiamiento formal y mantienen relaciones activas con una o más entidades financieras, principalmente bancos y cajas.
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En definitiva, la incorporación de información positiva marca un punto de inflexión en la manera en que se construye la inclusión financiera en la región. La evidencia muestra que cuando el análisis crediticio reconoce de forma integral el comportamiento financiero responsable, se amplían las oportunidades para las mujeres, se fortalecen sus proyectos personales y empresariales, y se impulsa un crecimiento más equitativo.
“Cuando el acceso al crédito reconoce el esfuerzo, la formalización y la gestión responsable de las mujeres, deja de ser solo una herramienta de consumo y se transforma en un motor de crecimiento. Se convierte en un instrumento que impulsa proyectos productivos, fortalece negocios y permite escalar iniciativas lideradas por mujeres, generando un impacto positivo no solo en su autonomía económica, sino también en el desarrollo del país.” agregó Ingrid Barahona, Chief Data Officer de Experian Chile.