La salud debe cuidarse en cualquier momento de la vida. No existe una edad determinada para incorporar hábitos beneficiosos: en todas las etapas del ciclo vital es necesario sostener prácticas que favorezcan el bienestar.
En ese sentido, un estudio científico planteó que el período entre los 36 y los 46 años representa una etapa fundamental para definir la salud en las décadas posteriores. Los investigadores identificaron tres rutinas fundamentales que pueden mejorar significativamente las probabilidades de alcanzar una longevidad saludable.
Los investigadores encontraron que la acumulación actual y temporal de múltiples conductas de riesgo se asoció con un menor bienestar y salud mental. Prevenir estas conductas en las primeras etapas de la adultez y la mediana edad es crucial para evitar su acumulación y los consiguientes riesgos para el organismo.
“Nuestros hallazgos resaltan la importancia de abordar los comportamientos de salud riesgosos, como fumar, beber en exceso y la inactividad física, lo antes posible para evitar que el daño que causan se acumule con los años y culmine en una mala salud mental y física en la vida posterior”, dijo la autora principal del estudio, Tiia Kekäläinen, científica de la salud especialista en envejecimiento de la Universidad de Jyväskylä e investigadora especial en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Laurea.
Fuente: infobae.com



