Durante la promoción del documental La Memoria Infinita, Paulina Urrutia comenzó a sentir un persistente dolor en el pecho.
El malestar apareció poco después del fallecimiento de Augusto Góngora, su pareja por más de dos décadas.
“Empecé con dolores intermitentes en las pechugas. Lo asocié a la menopausia”, comentó en una íntima entrevista con Revista Ya.
Desde enero de 2024, el dolor se volvió constante y afectaba principalmente al seno izquierdo.
En mayo, los exámenes médicos confirmaron un duro diagnóstico: cáncer de mama triple negativo.
“Eran dos tumores, pero juntos se veían como una masa tumoral importante”, reveló la actriz.
El tratamiento incluyó quimioterapia, pero la aparición de nuevos tumores y la complicación de un ganglio cambiaron el escenario.
“El protocolo estándar no logró su objetivo”, lamentó Urrutia.
La actriz vivió momentos de profunda vulnerabilidad: “Lloré como una niña, encerrada y muerta de calor. Estaba pelada, hinchada, sin poder trabajar”.
“Mi caso es más terrible porque tú eres actriz, trabajas con tu cuerpo. A no ser que sea una película de zombies, ¿en qué iba a trabajar?”, ironizó.
Frente a los efectos del tratamiento, Paulina Urrutia optó por compartir su proceso, a pesar del miedo.
“La exposición es mi mayor miedo. Esta entrevista me da terror”, confesó.
En marzo de 2025 fue sometida a una mastectomía total con reconstrucción inmediata.
Una segunda cirugía en abril permitió eliminar restos de cáncer detectados posteriormente.
Hoy, la actriz continúa con quimioterapia oral y expansores mamarios como parte de su tratamiento.
“Los resultados de la quimioterapia no son buenos, pero esto no se acaba aquí”, sostuvo con firmeza.
Paulina Urrutia aseguró que todo este proceso la ayudó a superar bloqueos internos.
“A mí, cuando me decían ‘confía en la vida’, yo decía: ¿what? ¡No!”, recordó emocionada.
Finalmente, concluyó con una mirada luminosa: “Estoy entregada a lo que pase. Y si funciona, será maravilloso. Pero si no… he tenido una existencia plena y ¡a concho!”.



