Una fiesta de esas que pocas veces se ven en un recinto como el Santander Arena, fue el que se vivió este miércoles en Santiago con la fecha correspondiente a nuestro país del “Falling in Love Tour” 2026 de Matteo Bocelli. Una historia trazada en paralelo con su padre y con la misma simpleza y sentimiento que Andrea ha dejado cada vez que se ha presentado en nuestro país.
Esta vez fue su hijo quien convocó a varias “novias” que llegaron al recinto del Parque O”Higgins para ser parte de una noche inolvidable puesto que quedo muy claro que su sonido se ha desarrollado hasta el punto de tener un estilo propio, que lo distingue y lo hace encajar perfectamente entre las voces más encantadoras que han pasado por nuestro país. Un público, silente en un principio, pero que a medida que pasaban los minutos se iba empapando cada vez más del aura que trae un concierto de estas características. ¡¡Matteo!!, ¡¡Matteo!! gritaba el púbico en su mayoría mujeres de todas las edades que se dieron cita en el recinto.
El show comenzó con canciones más animadas como “Love Like This” y su nuevo tema “Naïve”, que mostraba un tono y destreza diferentes al que estamos acostumbrados a escuchar del italiano.
El artista impresionó al público luego con “Dimmi” y “Glimpse of Happiness”, para volver con una de las versiones que su padre interpreta tan bien como él; nada menos que “Can’t Help Falling in Love”, el que cantó de forma admirablemente recibiendo una ovación por parte de la gente. Luego, mostró toda la elegancia de un artista experimentado, cuando llegó el momento de “Quando, Quando, Quando”.
El artista se dio tiempo también para agradecer al público asistente conectando con todos y todas. Tras una hermosa inyección de talento vocal con el tema “Amnesia d’amore”, “Qué eres tú” y “Falling in Love” una de sus canciones más aplaudidas de la noche.
Pero el momento más sublime llegó cuando cantó en medio del escenario junto a su guitarrista el clásico de Violeta Parra “Gracias a la Vida”, dejando que muchos de los presentes no pudieran sostener su emoción. Como si ello fuera poco, vino después una magistral versión del éxito de Ed Sheeran “Perfect Symphony” interpretando tanto las partes inglesas como la italiana del éxito que su padre grabó con el ídolo inglés.
Matteo Bocelli, un artista integral de voz privilegiada y de un auténtico carisma, que sin duda heredó de su afamado padre, pero que al mismo tiempo demostró que es capaz de implantar su propio estilo y dominio sobre el escenario.
El fin de la noche llegó con la impresionante versión de “Caruso”, originalmente grabada por el italiano Lucio Dalla en 1986 y que interpretó de manera magistral, logrando conformar una noche mágica en el Santander Arena y dando un gran paso en su incipiente carrera musical.



